Duele el frío del asfalto
cuando un invierno hiere a diciembre
por la espalda
y se turba la mente ante la amenaza
de quizás no ser
El velo de la novia
cae en el barro
y el sol se exparse entre los vidrios
ahumados del no-olvido
Sufre la mañana el peso de las pestañas
que no han encontrado el alivio del sueño
mientras nada parece justo
y solo te sostiene
la promesa de su sonrisa