Y nos pagaron con música
tras las heridas, tras las cadenas
tras la pizca de futuro que por momentos
apenas tuvieron en sus manos
Y nos pagaron con música
más allá de las libertades famelicas
de las caricias rústicas
de la fiebre en los ojos
nos pagaron con música
de labios gruesos
de tierra fértil
de brillos naciendo de nuevos soles
y es que
nos regaron ángeles
con el ébano de su voz
de su sudor, de su trabajo, del dolor
nos pagaron con música:
música que supo besarnos el alma
entre campos de algodón