Dios me duele en las venas
como manadas de voces cantando aleluyas
como peces siendo multiplicados entre panes
como el cielo que insiste en besarme la frente
Dios me duele en la mirada
como ojos que se vuelven espejo
como la caricia de una madre (hace tiempo)
como su propia sonrisa al pie de la Cruz
Dios me duele en mis momentos
en los surcos por los que insisto - otra vez - en pasar
en los escombros construyendo
- error tras error - lo que vuelvo a crear
Dios me duele en las ansias
de que sea real
(no él, yo)