Mis muchos rostros escupen
pedacitos de mí ante la espera
pretendiendo ser algo más
que miradas vagas
sonido surround
o un buen bono a fin de año
Desafino alegremente en un inglés ilegible
- que me miente -
mientras el vientre de una guitarra lucha
por no traducir en malestar
algún que otro acorde sudado de sures
como un esclavo liberto sudaría
en una película de Tarantino
Y ahí estoy, ahí, al lado de mi naranjo
en tanto recojo mis miserias tranquilamente
más allá de que el mundo se termine
y de que los labios de alguna Julia
nunca sospechen
que quizás podrían haberme besado
al lado de un río rojo y extraño inexistente
como yo, que nunca supe, y que no sé
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