El granate de tu ansiedad
decantaba el óxido del rojo
pies en los labios corrían palabras
sombras en las sobras de tu encierro
Olía a gris el día aquella tarde
sudor de ángel se exparcia dando forma a las cosas
Todo pudo ser aún sin encargo
y sobre la mesa se enfriaba un café
Voy a recordar tus brazos para cuando tenga frío
y mi tiritar busque acurrucarse en tu recuerdo
Y si bien morí un par de veces hace un tiempo
no tengo planes por ahora de reincidir
Los libros y la humedad no se llevan
como no se llevan mi panza y mi reflejo
pero aún así sigo aquí
descociendo cielos para tejer alas
y ya no me preocupa que vengan a mover estanterías