Ayer
con la ternura en los ojos
busqué mis alas en el fondo del cajón
de la mesa de luz
y estaban allí: sucias, ajadas, sudorosas
con una sonrisa apetitosa de oreja a oreja
y todo el cielo chorreandole de los tajos
Ayer
con toda la bravura que me quedaba
"almohadonada" , inofensiva, vuelta crochet
me vestí con los resplandores
del último resto del día
y me fui por ahí
a navegar en acordes menores
de una canción que casi olvido
tus rojos, los frenos
aquella curva que nunca dejó de doblar
el reflejo marchito de un sueño
sobre la fría caricia de un frío cristal
Ayer, eso que traspasa y que pasó hace tiempo
Ayer: ese beso
Ayer... Pasado de incluso lo que vendrá
No hay comentarios:
Publicar un comentario