Sangre santa
Señor, si yo entendiera
seguramente me volvería un pescador de hombres
si me llegasen tus axiomas como a Pedro
o me cegases de luz como con Saulo
Si mis sandalias se hiciesen cielo
sobre Jerusalén
y pudiese contemplar tu hermosura
Si realmente entendiera
Señor
sin dudas
caminaría sobre las aguas
(con este pequeño granito de fe)
Pero ¿qué me pasa, qué preciso,
qué debo y qué no, qué puedo?
¡Señor!
Ay Señor...
si yo entendiera
(o al menos llegase a ser capaz, de no dejar de creer)