Me reparto en ocho, en doce, en dieciséis
sin pretensión de labios demasiado rojos
sin buscar escondites de cielo ni escampar la sed
sin dejar de sujetar entre mis brazos lo que me crece de fe
Veo correr los años por mis cicatrices
mis besos almidonados cayendo de pie
mis razones sin ojos
truenos distróficos tomándose un té
Me trago los vértices de las palabras
los despojos de un día que no vi nacer
los renglones a donde me fallé en intentos
y cuestiones de esas por desatender
En retazos creo que voy esculpiendo
una specie extraña de futuro zen
y aunque en el reflejo parezco completo
arrastro pedazos: mis ocho, mis doce... mis cien
No hay comentarios:
Publicar un comentario