libando las baldosas de mi cara
izando mi mirada hasta tus piernas, ancladas
al reverso de mi frente
silbaste los bemoles que escapaban
y amaste suave-libre-intensamente
sonriéndome tus lunas tras tu blusa
como soles crecientes
de pronto, el corte, una quebrada y
me fuiste indispensable y más deseada
Piazzolla ardió en el fuelle
vos... vos quemabas
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