atadas a tu mirada
Mis puños cerrados, florecidos de dedos
buscando tu rostro para ser caricia
El beso deconstruido en taninos
que aguarda tras la puerta
tras el sonido del corcho
luego de la botella, donde estaré
con los labios prontos
y el alma enhiesta
el tacto destilándose en sabores
mañanas sin ayer
ojo en la tempestad
cielo, océano, sed
del pez, la cola, moviéndose
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