secas de aliento
envueltas en ganas viejas
y bostezos asinados
Peros colgando de los ojos
invasiones diarias
dictadores pequeños
mausoleos de mesa de luz
Cajones y lapiceras
documentos perdidos
zurcidos invisibles
situaciones hipotéticas
Hasta que el cielo se escapó de su falda
el color celebró la mañana
la insinuación se cayó de espaldas
y ya no hubo otro lugar
Todo fue luz aquella tarde
y ninguna tristeza llegó a sospechar nada
cuando sus labios se hicieron beso
y las mariposas alzaron vuelo
desde el centro del plexo solar
No hay comentarios:
Publicar un comentario