El pasto en la sangre
Los días colgando en los semáforos
Las hormigas
escalando las palabras
los hemisférios
Tu pelo sabiendo a vientos y a suroestes
tu coraje a cementerio
Los árboles argumentando ramas
luchando vanamente por encrucijar primaveras
Los huesos riendo eternidades y esperanzas
mordaces, sin tardes dulces ni lejanas
Soy aquél que en cincuenta años más
será recitado - en el mejor de los casos -
por estos minutos de vino
los que una vez fueron míos
a pesar de este hoy (hoy que es de ese otro)
que solo contará cosas de muerto, besos vencidos
que apenas constatará que el tiempo
es escasamente un cadáver, un suspiro
un par de agujas clavadas delatando el cielo
en algun reloj marcando las diez menos diez
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