Es curioso, pero hay mañanas
en que despierto con un irrefrenable deseo
de caminar - solo - por los jardines de Versalles
como en aquel invierno
donde pude sentir que el frío era apenas
un infante en los brazos de marzo
y que yo - pequeño, pero a la vez enorme -
soy bastante más que una única cosa
que un escaso movimiento
que una nimia acción incidental
Es curioso, pero todavía me pasa
(sobre todo los domingos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario