Las pezuñas en el ojo de la cerradura
párpados migrantes carreteando cielos
pesebres en junio (¿por qué no?), dulces toces
la luz proyectada desde el azul del zaguán
Todavía estás ahí, aquella tarde
en lo más rotundo de mi niñez:
entre eneros exentos de horarios
y carnavales reales, ajenos a la complejidad
escondidas, futbol, "titiriyá"
y la cerradura en los ojos como pezuña
los cielos inmigrantes desviajando párpados
junios sin pesebres (¡porque no!)
zaguanes oscuros, luces leves, tos
¿y a dónde habremos quedado
atravesados de horarios y proyección
entre quién sabe qué enero
y vaya a saber cuánto adiós?
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