Sombras corren al costado de mis días
como ferrocarriles furiosos de horizontes
tropezando en mis horas, mis segundos, mis peldaños
haciendo se me erice la piel
Tambores torpes mis latidos
vaticinan mañanas ajenos
por más que éste sol sin rostro
siga quemando mis pies
porque Todo existe en la palma de mi mano
Todo: reflejo y pasado,
uñas, esperanzas, disfunción
... excepto por esa sonrisa
que todavía me salva de lo oscuro
(aunque aún no sepa de quien es...
o quizás por eso mismo)
No hay comentarios:
Publicar un comentario