Cuando morí aquella vez aquella tarde
dejé cinco poemas y una copa de vino
vacía de vapores y esperanzas
dos manos besándose en el cielo
mis labios con tu nombre
ardiéndome en semáforos
Volví a las pocas cuadras
con sed obligatoria
tropezando senderos
a un sur alunizado
en noches de boleros
en sorbo entre despojos
en brisas desde enero
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