Todo estuvo ahí desde el principio
Somos semejantes de semejantes, de más semejantes
Está cada secreto en nuestros propios supuestos
Solo que no sabemos verlos, leerlos, estimarlos,
comprenderlos
Cada cosa está ahí (siempre estuvo)
Pateándonos la mirada con obviedades
que desconocemos por completo
Y jamás podremos decir
que no fuimos advertidos
Nos han dado la papilla en la boca como a un infante
que caprichoso insiste en escupirla
Ya descubriremos que somos Matrioshkas
Galaxia tras galaxia
Gigantes creciendo dentro de gigantes
Inmensidad final compactada en un minúsculo comienzo
Y un vuelta a empezar interminable y precipitado
Incapaz de detenerse, de entenderse, de lograrse pensar
Célula tras célula, tras átomo, tras átomo de átomo
Tras eclosión y otra vez universo, y otro, y otro más
Infinitas muertes, interminables nacimientos
Efectivamente nos descubriremos Matrioshkas
Y en ese preciso momento, todo se borrará
Y un nuevo caos engendrará otro ciclo
Y el cero se pondrá a andar como “esa” primera vez (que en realidad nunca existió)
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