Me guiña una carta de tarot
un futuro recién hecho, cálido,
mucho mejor que el
que tenía proyectado
Todo va a estar bien, salvo – claro -
por esa última tirada:
sospecha y presagio, tragedia y dolor, encrucijada
Nada que un buen hechizo casero
con naranja, velas y piedritas de colores
no pueda evitar
y ahí vamos, felices y mentidos,
creyendo que la vida es cuestión de males sin curas
y diablos que nos mastican la cabeza
siendo “nosotros” a
duras penas
y apenas campo de batalla de deidades en high
definition
pretendiendo a su vez parecernos
a dioses de bolsillo
conquistadores de todas las
respuestas
aunque a veces no, y es por eso que
pienso que tal vez debería intentar
con los buzios o con una buena
carta astral
en una de esas me dan la solución para saber y esperar
y estar tranquilo de que efectivamente moriré
aburriéndome obsesivo, hasta que pase lo que tenga que pasar
No hay comentarios:
Publicar un comentario