Estuve en Atocha
en marzo de 2019
15 años más acá de la tragedia
ya sin olor a pólvora o a muerte
pero aún con el miedo
impregnado en las paredes
Y no pude evitar imaginar
la destrucción de aquella mañana
la confusión, los llantos
las personas que debí haberme cruzado
en ese día que estuve, pero que ya no están
Y me invadió la tristeza
y me nacieron reproches
por todo aquel capricho
y lo mal hecho
Como si Madrid no fuese
una de las tantas cunas del mundo
como si no recibiese a moros, sudacas
o rusos
¡Cuánta atrocidad cabe en un par de manos,
cuánta impiedad!
¿Qué dios que se precie de tal
podría estar satisfecho
ante tanto absurdo?
¿Qué raciocinio,
cuál cielo,
qué excusa,
podría justificar
lo que no debió pasar...
en Atocha?
No hay comentarios:
Publicar un comentario