Un gracias naranja se balanceó entre mis labios
en medio de los tules violetas del domingo
mientras un tiempo niño temblaba en mis años
dando a luz tibios azules rotundos
Toció horizontes el presente
en el tobogán de un amarillo
sediento (que quizá no sea de sol)
Y nuevamente otro azul (pero el mismo)
me fue devorando en espiral
hasta el trauma que se volvió desplazamiento
entre los no blancos y los no negros
y los no rojos... viciados de confusión
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