Estupefacta la mañana
ve como carneo mis restos a plena luz del día
entre un semáforo y la difteria
a escasos años luz de cualquier otro posible yo
El pavimento me mira con asombro
al verme levitar con mis pies de estiércol
Subyugada la esquina se entretiene
especulando hacia qué lado realmente voy
Siluetas difusas se agolpan en mis ojos
El ruido del tránsito mastica mis oídos
Y en ese frenesí , absorto y asustado,
no tengo más opción
que resbalar en el abismo de mi ombligo
Solo
mientras todo lo que dejo más arriba
me comienza a olvidar
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